Si la botánica no nos enseñara que ambos frutos pertenecen a la misma familia, la de las cucurbitáceas, tal vez no seríamos capaces de establecer ningún parentesco entre algo tan dulce como un melón y algo tan soso como un pepino; sin embargo, melones y pepinos son dos de los frutos más representativos del verano, que es cuando más apetecen uno y otro.